Sarampión
El sarampión es una enfermedad vírica muy contagiosa que provoca fiebre y una erupción característica en la piel. Aunque suele curarse solo, puede causar complicaciones graves, sobre todo en niños. La vacuna es la mejor forma de evitarlo.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una infección causada por un virus que se transmite por el aire con enorme facilidad. Afecta principalmente a niños que no están vacunados, aunque cualquier persona sin inmunidad puede contraerlo. Antes de la vacuna era una de las principales causas de muerte infantil en el mundo; hoy los casos han bajado mucho, pero vuelven a aumentar allí donde desciende la vacunación.
Tras pasar el sarampión, la persona queda protegida de por vida, pero la enfermedad debilita las defensas durante un tiempo, lo que aumenta el riesgo de otras infecciones.
Síntomas
Los síntomas aparecen entre 10 y 14 días después del contagio y evolucionan en varias fases:
- Fiebre alta, que puede ser muy elevada.
- Tos, secreción nasal y ojos rojos y llorosos.
- Pequeñas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik).
- Una erupción de manchas rojizas que empieza en la cara y se extiende al resto del cuerpo.
- Malestar general y falta de apetito.
La erupción suele aparecer a los pocos días de la fiebre. La persona contagia desde varios días antes de que salga hasta unos cuatro días después.
Causas y factores de riesgo
El sarampión lo causa el virus del sarampión, que se propaga cuando la persona enferma tose, estornuda o habla. Es tan contagioso que el virus puede permanecer suspendido en el aire durante horas. El principal factor de riesgo es no estar vacunado.
Las complicaciones son más frecuentes en niños menores de cinco años, en embarazadas, en personas con desnutrición y en quienes tienen las defensas bajas, por ejemplo por VIH. En estos grupos puede derivar en neumonía o en una inflamación del cerebro.
Diagnóstico
El médico suele sospechar sarampión por la combinación de fiebre, síntomas respiratorios y la erupción típica. Para confirmarlo se realiza un análisis de sangre que detecta anticuerpos o una prueba que identifica el virus. Puedes conocer más sobre estas pruebas en nuestra guía de diagnóstico.
Tratamiento
No existe un medicamento que elimine el virus, así que el tratamiento busca aliviar los síntomas y prevenir complicaciones:
- Reposo, líquidos abundantes y control de la fiebre.
- Vigilancia para detectar a tiempo infecciones añadidas.
- Suplementos de vitamina A en niños, cuando el médico lo indica, porque reducen la gravedad.
Consulta más información general en la sección de tratamientos.
Prevención
La forma más eficaz de prevenir el sarampión es la vacuna triple vírica, que protege también frente a las paperas y la rubéola y se administra en dos dosis durante la infancia. Mantener altas las coberturas de vacunación protege incluso a quienes no pueden vacunarse. Encontrarás más consejos en nuestra página de prevención.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el sarampión es tan contagioso?
El virus se transmite por el aire y permanece flotando en un espacio cerrado hasta dos horas después de que la persona enferma se haya ido. Una persona no vacunada que se expone tiene una probabilidad muy alta de contagiarse.
¿Qué complicaciones puede tener el sarampión?
Puede causar otitis, diarrea, neumonía y, con menos frecuencia, inflamación del cerebro. Las complicaciones son más probables en niños pequeños, personas desnutridas y con las defensas bajas.
¿La vacuna del sarampión es eficaz?
Sí. La vacuna triple vírica protege frente al sarampión, la rubéola y las paperas. Con las dos dosis recomendadas la protección es muy alta.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante fiebre alta con erupción, sobre todo en niños, consulta a tu médico.