Enfermedades neurológicas
Las enfermedades neurológicas afectan al cerebro, la médula espinal y los nervios: el sistema que controla el movimiento, los sentidos, la memoria y el lenguaje. Algunas son tan comunes como la migraña; otras, como el alzhéimer o el párkinson, aparecen sobre todo con la edad. Detectarlas pronto marca la diferencia en su evolución.
¿Qué son las enfermedades neurológicas?
El sistema nervioso funciona como el centro de mando del cuerpo. El cerebro procesa la información, la médula espinal la transporta y los nervios la llevan hasta los músculos y los órganos. Cuando alguna parte de esta red se daña —por degeneración de las neuronas, falta de riego sanguíneo, inflamación o actividad eléctrica anormal—, hablamos de una enfermedad neurológica.
Sus manifestaciones son muy variadas: pueden alterar el movimiento (temblor, rigidez, parálisis), la memoria y el pensamiento, la sensibilidad, el equilibrio o provocar crisis y dolores de cabeza intensos. Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos neurológicos son una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
Principales grupos
Enfermedades neurodegenerativas
Las neuronas se deterioran de forma progresiva. Es el caso del alzhéimer, que afecta sobre todo a la memoria, y del párkinson, que altera el control del movimiento. Suelen aparecer a partir de los 60 años y evolucionan lentamente, por lo que muchas se consideran también enfermedades crónicas.
Enfermedades cerebrovasculares
Se producen cuando falla el riego sanguíneo del cerebro. El ictus es la más grave: cada minuto sin tratamiento mueren millones de neuronas, así que es una urgencia médica absoluta. Comparte factores de riesgo con las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y el tabaquismo.
Trastornos paroxísticos y dolor de cabeza
Incluyen la epilepsia, causada por descargas eléctricas anormales en el cerebro, y la migraña, un dolor de cabeza recurrente e incapacitante que afecta a más mujeres que hombres.
Enfermedades desmielinizantes
El sistema inmunitario daña la mielina, la capa que recubre los nervios. La más conocida es la esclerosis múltiple, que también pertenece al grupo de las enfermedades autoinmunes.
Enfermedades más frecuentes
Consulta nuestras guías sobre las afecciones neurológicas más comunes:
Señales de alarma
Ante estos síntomas conviene buscar atención médica urgente, porque pueden indicar un ictus u otro problema neurológico grave:
- Debilidad o adormecimiento repentino en la cara, un brazo o una pierna, sobre todo en un solo lado del cuerpo.
- Dificultad súbita para hablar o para entender lo que dicen otros.
- Pérdida brusca de visión en uno o ambos ojos.
- Dolor de cabeza muy intenso y repentino, distinto de los habituales.
- Pérdida de equilibrio, mareo intenso o dificultad para caminar.
- Convulsiones o pérdida de conocimiento.
En un ictus, cada minuto cuenta. Si notas debilidad repentina en medio cuerpo, la boca torcida o problemas para hablar, llama de inmediato a los servicios de emergencia: el tratamiento precoz puede evitar secuelas permanentes.
Diagnóstico y prevención
El neurólogo se apoya en la exploración física y en pruebas como la resonancia magnética, la tomografía, el electroencefalograma o los análisis de sangre. Puedes conocer estas pruebas en nuestra guía de diagnóstico.
No todas las enfermedades neurológicas se pueden evitar, pero sí se puede reducir el riesgo: controlar la tensión arterial, el colesterol y la diabetes, no fumar, hacer ejercicio, dormir bien y mantener la mente activa protegen al cerebro a cualquier edad. Encuentra más pautas en la sección de prevención y aprende a interpretar las molestias en síntomas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo reconozco un ictus a tiempo?
Con tres señales rápidas: la cara se tuerce hacia un lado, un brazo pierde fuerza y no puede mantenerse levantado, y el habla se vuelve confusa o incomprensible. Ante cualquiera de ellas hay que llamar de inmediato a emergencias, aunque desaparezca en minutos. En el ictus cada minuto de retraso supone pérdida de neuronas.
¿Los despistes son un signo de alzhéimer?
Olvidar dónde dejamos las llaves o el nombre de alguien es normal, sobre todo con el cansancio o la edad. Lo que preocupa es olvidar hechos recientes de forma repetida, perderse en lugares conocidos, tener dificultad para seguir una conversación o para tareas habituales, y que esto interfiera en la vida diaria y vaya a más. En ese caso conviene consultar. Amplía la información sobre el alzhéimer.
¿Qué hago si alguien sufre una convulsión?
Mantén la calma, retira los objetos con los que pueda golpearse, protégele la cabeza con algo blando y no lo sujetes ni le introduzcas nada en la boca. Cuando cese, colócalo de lado. Llama a emergencias si dura más de cinco minutos, si se repite, si no recupera la consciencia o si es la primera vez. Más detalles en la guía sobre la epilepsia.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante síntomas neurológicos repentinos, busca atención médica urgente.