Esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error la cubierta que protege los nervios del cerebro y la médula espinal. Esto interfiere en la transmisión de las señales nerviosas y provoca síntomas muy variados. Suele aparecer en adultos jóvenes y, aunque no tiene cura, hoy existen tratamientos que frenan su avance.
¿Qué es la esclerosis múltiple?
Los nervios están recubiertos por una capa llamada mielina, que actúa como el aislante de un cable eléctrico y permite que los impulsos viajen rápido y de forma ordenada. En la esclerosis múltiple, el sistema inmunitario ataca esa mielina y deja pequeñas zonas de daño (lesiones o placas) en distintos puntos del sistema nervioso. Por eso los síntomas pueden ser tan diferentes de una persona a otra.
Es a la vez una enfermedad neurológica y autoinmune. Forma parte de las enfermedades neurológicas más habituales en personas jóvenes y afecta con más frecuencia a las mujeres. Su evolución es muy variable: muchas personas mantienen una buena calidad de vida durante décadas.
Síntomas
Los síntomas dependen de las zonas del sistema nervioso afectadas y pueden aparecer y desaparecer. Los más frecuentes son:
- Cansancio intenso (fatiga), uno de los síntomas más comunes e incapacitantes.
- Hormigueos, entumecimiento o sensación de descarga.
- Debilidad en las piernas o los brazos y problemas de equilibrio y coordinación.
- Problemas de visión: visión borrosa, doble o dolor al mover el ojo.
- Rigidez y espasmos musculares.
- Problemas para controlar la orina y dificultades de concentración o memoria.
El calor, la fiebre o el ejercicio intenso pueden hacer que los síntomas empeoren de forma temporal. No significa que la enfermedad haya avanzado: al bajar la temperatura corporal suelen mejorar.
Curso en brotes
La forma más frecuente de esclerosis múltiple cursa en brotes: aparecen síntomas nuevos o se agravan los existentes durante días o semanas, seguidos de periodos de recuperación y estabilidad. Con los años, algunas personas pasan a una forma progresiva, en la que la discapacidad aumenta poco a poco. Conocer el tipo de evolución ayuda a decidir el tratamiento más adecuado.
Causas y factores de riesgo
No se conoce la causa exacta. Se cree que resulta de la combinación de una predisposición genética y factores ambientales que activan una respuesta inmunitaria anómala. Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes familiares, el déficit de vitamina D, el tabaquismo, ciertas infecciones víricas y vivir lejos del ecuador. Suele diagnosticarse entre los 20 y los 40 años.
Diagnóstico
No hay una única prueba que confirme la esclerosis múltiple. El neurólogo combina la historia clínica, la exploración, la resonancia magnética (que muestra las lesiones en el cerebro y la médula) y, a veces, el análisis del líquido que rodea el sistema nervioso. Puedes conocer mejor estos estudios en nuestra guía de diagnóstico. El objetivo es demostrar que hay daño en distintos momentos y lugares del sistema nervioso.
Tratamiento
Aunque no cura la enfermedad, el tratamiento actual permite controlarla bien. Suele combinar:
- Fármacos modificadores de la enfermedad, que reducen los brotes y frenan el avance.
- Corticoides durante los brotes para acelerar la recuperación.
- Tratamientos para síntomas concretos: fatiga, espasticidad, dolor o problemas urinarios.
- Rehabilitación, fisioterapia y ejercicio para conservar la fuerza y la movilidad.
- Apoyo psicológico y hábitos saludables, como dejar de fumar.
Consulta orientaciones generales en la sección de tratamientos. Empezar pronto el tratamiento ayuda a proteger el sistema nervioso a largo plazo.
Prevención
La esclerosis múltiple no se puede prevenir: no se conoce una causa única sobre la que actuar y la predisposición genética no es modificable. Aun así, se han identificado factores asociados a un mayor riesgo o a una peor evolución, como el tabaquismo, el déficit de vitamina D, la obesidad en la adolescencia y algunas infecciones víricas.
Una vez diagnosticada, el objetivo es prevenir los brotes y la discapacidad:
- Seguir el tratamiento modificador de la enfermedad sin interrupciones, que es lo que ha demostrado reducir los brotes.
- Dejar de fumar: es el factor modificable con mayor impacto en la progresión.
- Mantener niveles adecuados de vitamina D según indique el especialista.
- Hacer ejercicio adaptado y evitar el calor extremo, que puede acentuar los síntomas de forma temporal.
- Prevenir y tratar pronto las infecciones, que pueden precipitar un brote.
Amplía las recomendaciones generales en la guía de prevención.
Preguntas frecuentes
¿La esclerosis múltiple es hereditaria?
No se hereda de forma directa. Tener un familiar cercano aumenta ligeramente el riesgo, pero la mayoría de las personas afectadas no tienen antecedentes familiares. Se cree que influyen la genética y el ambiente.
¿Qué es un brote de esclerosis múltiple?
Es la aparición de síntomas nuevos o el empeoramiento de los existentes durante al menos 24 horas, sin fiebre ni infección que lo justifique. Tras el brote suele haber recuperación total o parcial.
¿La esclerosis múltiple tiene cura?
Todavía no hay cura, pero hay tratamientos que reducen los brotes y frenan el avance. Cuanto antes se empiezan, mejor protegen el sistema nervioso, por lo que el diagnóstico temprano es importante.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si presentas síntomas neurológicos que te preocupan, acude a tu médico o a un neurólogo para una valoración.