Migraña
La migraña es un tipo de dolor de cabeza intenso y recurrente que va mucho más allá de una molestia pasajera. Suele ser pulsátil, afectar a un lado de la cabeza y acompañarse de náuseas y de gran sensibilidad a la luz y al ruido. Es una enfermedad neurológica frecuente que puede limitar de forma importante la vida diaria, pero que se puede controlar.
¿Qué es la migraña?
La migraña es un trastorno neurológico en el que se producen ataques de dolor de cabeza que pueden durar desde varias horas hasta tres días. No es simplemente "un dolor de cabeza fuerte": durante la crisis se activan cambios en el cerebro y en los vasos sanguíneos que provocan dolor y otros síntomas incapacitantes. Afecta más a las mujeres y suele empezar en la juventud.
Forma parte de las enfermedades neurológicas y es una de las causas más frecuentes de dolor de cabeza que llevan a consultar al médico. Aunque no es peligrosa para la vida, su impacto en el día a día puede ser considerable.
Síntomas
La migraña suele evolucionar en fases y no todas las personas las notan todas. Los síntomas más característicos son:
- Dolor pulsátil (como latidos), moderado o intenso, a menudo en un solo lado de la cabeza.
- Empeoramiento del dolor con el movimiento o el esfuerzo físico.
- Náuseas y, a veces, vómitos.
- Gran molestia ante la luz (fotofobia) y ante el ruido (fonofobia).
- Aura en algunas personas: destellos, líneas de luz, zonas ciegas u hormigueos antes del dolor.
- Cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarse antes y después de la crisis.
Acude a urgencias si el dolor de cabeza es el más fuerte de tu vida, aparece de golpe, se acompaña de fiebre alta, rigidez de cuello, confusión, debilidad o dificultad para hablar. Podría indicar un problema más grave.
Causas y desencadenantes
La tendencia a la migraña tiene un componente genético y a menudo hay antecedentes familiares. Además, ciertos factores pueden desencadenar las crisis en personas predispuestas:
- Estrés o, al contrario, la relajación tras un periodo de tensión.
- Cambios en el sueño (dormir poco o en exceso).
- Cambios hormonales, como la menstruación.
- Ciertos alimentos y bebidas, el ayuno o saltarse comidas.
- El alcohol, la cafeína, las luces intensas y los olores fuertes.
Diagnóstico
La migraña se diagnostica sobre todo por los síntomas y por la historia de las crisis; no existe una prueba específica que la confirme. Llevar un diario de los episodios ayuda mucho a identificar patrones y desencadenantes. En algunos casos se piden pruebas de imagen para descartar otras causas. Puedes leer más en nuestra guía de diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento tiene dos objetivos: aliviar las crisis y, si son frecuentes, prevenirlas. Suele incluir:
- Analgésicos y antiinflamatorios para las crisis leves.
- Fármacos específicos (como los triptanes) para las crisis más intensas.
- Medicamentos para las náuseas.
- Tratamiento preventivo diario cuando los ataques son muy frecuentes o incapacitantes.
- Descanso en un lugar oscuro y silencioso durante la crisis.
Consulta orientaciones generales en la sección de tratamientos. Conviene evitar el uso excesivo de analgésicos, porque puede provocar un dolor de cabeza aún más frecuente.
Prevención
Reducir la frecuencia de las migrañas pasa por conocer y evitar los desencadenantes propios, mantener horarios regulares de sueño y comidas, hidratarse bien, hacer ejercicio moderado y manejar el estrés. Estas medidas, recogidas también en nuestra guía de prevención, complementan al tratamiento y ayudan a vivir mejor con la enfermedad.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la migraña de un dolor de cabeza normal?
La cefalea tensional produce una molestia opresiva y leve o moderada en toda la cabeza. La migraña suele ser un dolor pulsátil, más intenso, a menudo en un solo lado, que empeora con el movimiento y se acompaña de náuseas y molestia ante la luz y el ruido.
¿Qué es el aura de la migraña?
El aura son síntomas neurológicos que aparecen antes o durante la migraña en algunas personas. Lo más frecuente son alteraciones visuales (luces, destellos o zonas ciegas), aunque también puede haber hormigueos. Suele durar de diez minutos a una hora.
¿Se puede prevenir la migraña?
No siempre del todo, pero reducir los desencadenantes, mantener horarios regulares y controlar el estrés disminuye las crisis. Si los ataques son muy frecuentes, el médico puede indicar un tratamiento preventivo diario.
Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si sufres dolores de cabeza frecuentes o intensos, consulta con tu médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.