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EPOC

La EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) es una enfermedad respiratoria en la que el aire sale con dificultad de los pulmones. Está causada sobre todo por el tabaco, no tiene cura, pero dejar de fumar y el tratamiento adecuado permiten frenar su avance.

¿Qué es la EPOC?

La EPOC agrupa dos procesos que suelen aparecer juntos: la bronquitis crónica, con inflamación y estrechamiento permanente de los bronquios, y el enfisema, en el que se destruyen los pequeños sacos de aire (alvéolos) donde se intercambia el oxígeno. Como consecuencia, los pulmones pierden elasticidad y el aire queda atrapado, de modo que respirar cuesta cada vez más esfuerzo.

Es una enfermedad crónica y progresiva que se desarrolla a lo largo de años. Suele diagnosticarse a partir de los 40 años y es una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo, casi siempre relacionada con el humo del tabaco.

Síntomas

Los síntomas avanzan poco a poco y al principio se confunden con el envejecimiento o con estar poco en forma. Los más característicos son:

  • Falta de aire (disnea), primero al hacer esfuerzos y luego también en reposo.
  • Tos crónica, que dura meses o reaparece cada año.
  • Expectoración con mucosidad, sobre todo por la mañana.
  • Pitidos o silbidos al respirar y opresión en el pecho.
  • Cansancio, infecciones respiratorias frecuentes y, en fases avanzadas, pérdida de peso.

Las agudizaciones o crisis, en las que los síntomas empeoran de forma brusca, suelen deberse a infecciones y pueden ser graves. Un aumento importante del ahogo o un cambio en el color de la mucosidad requieren consultar pronto.

Causas y factores de riesgo

La causa principal, con diferencia, es el tabaco: la mayoría de las personas con EPOC fuman o han fumado. Otros factores que dañan los pulmones o aumentan el riesgo son:

  • Exposición prolongada al humo de leña o carbón y a la contaminación del aire.
  • Contacto laboral con polvos, gases y vapores químicos.
  • Infecciones respiratorias repetidas en la infancia.
  • Un déficit hereditario de la proteína alfa-1 antitripsina, causa poco frecuente que aparece en personas jóvenes.

Compartir tabaquismo con otras enfermedades como la enfermedad cardiovascular es habitual, por lo que el control global de la salud es importante.

Diagnóstico

La prueba clave para diagnosticar la EPOC es la espirometría, que mide la cantidad de aire que se expulsa y la velocidad a la que sale; confirma la obstrucción cuando esta no mejora del todo tras usar un broncodilatador. También pueden realizarse radiografías de tórax y análisis. Amplía la información en nuestra guía de diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento no revierte el daño ya producido, pero mejora los síntomas, reduce las crisis y frena la progresión. Suele incluir:

  • Dejar de fumar: es la medida más eficaz y beneficia a cualquier edad.
  • Inhaladores broncodilatadores y, en algunos casos, corticoides inhalados.
  • Rehabilitación respiratoria con ejercicio supervisado.
  • Oxígeno domiciliario en las fases avanzadas.
  • Vacunas frente a la gripe y la neumonía para evitar infecciones.

Consulta las opciones generales en la sección de tratamientos.

Prevención

La EPOC es en gran medida evitable: la mejor forma de prevenirla es no empezar a fumar o dejarlo cuanto antes. También ayuda evitar el humo ajeno, protegerse frente a polvos y gases en el trabajo y vacunarse. Encontrarás más recomendaciones en nuestra sección de prevención y en la de enfermedades respiratorias.

Preguntas frecuentes

¿La EPOC tiene cura?

No tiene cura porque el daño en los pulmones es permanente. Sin embargo, dejar de fumar y seguir el tratamiento frenan su avance, alivian los síntomas y mejoran mucho la calidad de vida.

¿Qué diferencia hay entre la EPOC y el asma?

En el asma la obstrucción es reversible y suele empezar en la juventud. En la EPOC la obstrucción es persistente, se relaciona sobre todo con el tabaco y aparece en la edad adulta.

¿Dejar de fumar sirve de algo si ya tengo EPOC?

Sí, es la medida más importante. Aunque el daño previo no se recupere, abandonar el tabaco frena el deterioro de los pulmones a cualquier edad y reduce las crisis.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes EPOC o síntomas respiratorios persistentes, acude a tu médico.