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Síndrome de Marfan

El síndrome de Marfan es una enfermedad rara y genética que afecta al tejido conjuntivo, el «pegamento» que da soporte a los órganos y estructuras del cuerpo. Las personas afectadas suelen ser altas y delgadas, con extremidades largas, pero el principal riesgo está en el corazón y la aorta, por lo que el seguimiento médico es esencial.

¿Qué es el síndrome de Marfan?

El tejido conjuntivo sostiene y da elasticidad a huesos, articulaciones, vasos sanguíneos, ojos y muchos otros órganos. El síndrome de Marfan es una enfermedad genética causada por una alteración en el gen FBN1, que fabrica una proteína llamada fibrilina. Cuando esa proteína no funciona bien, el tejido conjuntivo se vuelve más débil y elástico de lo normal.

Es una enfermedad rara que afecta a distintas partes del cuerpo al mismo tiempo, sobre todo al esqueleto, los ojos y el sistema cardiovascular. Su gravedad varía mucho de una persona a otra, incluso dentro de la misma familia.

Síntomas y signos

Los rasgos más característicos afectan a varios sistemas:

  • Estatura alta y complexión delgada, con brazos, piernas y dedos largos.
  • Articulaciones muy flexibles.
  • Deformidades del pecho (hundido o abombado) y curvatura de la columna (escoliosis).
  • Problemas de visión, como miopía intensa o desplazamiento del cristalino del ojo.
  • Cara alargada, paladar elevado y dientes apiñados.
  • Dilatación de la aorta y problemas en las válvulas del corazón.

El aspecto físico por sí solo no basta para diagnosticar el síndrome de Marfan: muchas personas altas y delgadas no lo tienen. Lo determinante es la combinación de signos y la afectación de la aorta.

Causas y factores de riesgo: cómo se hereda

El síndrome de Marfan se transmite con un patrón de herencia autosómico dominante. Esto significa que basta heredar una sola copia alterada del gen FBN1, de uno de los dos progenitores, para presentar el síndrome. Por eso, cada hijo de una persona afectada tiene un 50 % de probabilidad de heredarlo, independientemente de su sexo.

En aproximadamente una cuarta parte de los casos, la enfermedad aparece por una mutación nueva, sin que ninguno de los padres la tenga. El consejo genético ayuda a las familias a conocer el riesgo de transmisión.

Diagnóstico y el reto del retraso diagnóstico

El diagnóstico se basa en un conjunto de criterios que valoran los signos del cuerpo, la historia familiar y, sobre todo, el estado de la aorta mediante ecocardiografía. También se realiza una revisión oftalmológica y, cuando es necesario, un estudio genético del gen FBN1. Al ser una enfermedad rara y de expresión muy variable, es frecuente un retraso diagnóstico: los signos pueden pasar inadvertidos durante años y a veces solo se detecta tras una complicación. Puedes conocer más en nuestra guía de diagnóstico.

Tratamiento y seguimiento

No existe una cura, pero un buen seguimiento permite prevenir las complicaciones más graves y llevar una vida prácticamente normal. El abordaje suele incluir:

  • Revisiones cardiológicas periódicas con ecocardiografía para vigilar la aorta.
  • Medicamentos que reducen la presión sobre la aorta, como los betabloqueantes.
  • Cirugía de la aorta o de las válvulas del corazón cuando es necesario.
  • Control oftalmológico y corrección de los problemas de visión.
  • Seguimiento de la columna y el esqueleto.
  • Evitar los deportes de contacto y el esfuerzo físico intenso.

Consulta las opciones generales en la sección de tratamientos. El control cardiovascular es la parte más importante y guarda relación con otras enfermedades cardiovasculares.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se hereda el síndrome de Marfan?

Con un patrón autosómico dominante: basta una copia alterada del gen FBN1 de un progenitor. Cada hijo de una persona afectada tiene un 50 % de probabilidad de heredarlo.

¿Por qué es importante el seguimiento cardíaco?

El principal riesgo es la dilatación de la aorta, que puede desgarrarse. La ecocardiografía periódica permite detectar y tratar a tiempo este problema y prevenir complicaciones graves.

¿Una persona con síndrome de Marfan puede hacer deporte?

Debe evitar los deportes de contacto, competición o esfuerzo intenso, que aumentan la presión sobre la aorta. Sí se aconseja actividad suave y moderada, según el cardiólogo.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tú o un familiar tenéis síndrome de Marfan o signos compatibles, seguid el control de un equipo médico especializado.