Saltar al contenido

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es el aumento mantenido de la presión con la que la sangre circula por las arterias. Es muy frecuente, casi nunca da síntomas y, con el tiempo, daña el corazón, el cerebro y los riñones. Detectarla y controlarla a tiempo evita la mayoría de sus complicaciones.

¿Qué es la hipertensión?

Cada vez que el corazón late, empuja la sangre hacia las arterias con una determinada fuerza. Esa fuerza es la tensión o presión arterial, y se mide con dos cifras: la máxima o sistólica (cuando el corazón se contrae) y la mínima o diastólica (cuando se relaja). Cuando esa presión se mantiene demasiado alta día tras día, hablamos de hipertensión. Las arterias sometidas a exceso de presión se vuelven más rígidas y estrechas, y el corazón debe trabajar más.

Cifras orientativas de tensión arterial (mmHg)
CategoríaMáximaMínima
Óptimamenos de 120menos de 80
Normal-alta130–13985–89
Hipertensión140 o más90 o más

Síntomas

La hipertensión se conoce como el «asesino silencioso» porque suele no producir molestias. Cuando aparecen, pueden ser:

  • Dolor de cabeza, sobre todo por la mañana.
  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Visión borrosa.
  • Zumbido de oídos.
  • Sangrado de nariz ocasional.
  • Fatiga o palpitaciones.

Como casi nunca hay síntomas, la única manera de detectar la hipertensión es medir la tensión con regularidad, especialmente a partir de los 40 años o antes si hay antecedentes familiares.

Causas y factores de riesgo

En la mayoría de los casos no hay una única causa (hipertensión esencial), sino una combinación de factores: la edad, los antecedentes familiares, el exceso de sal, el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés. A veces la tensión sube por otra enfermedad, como problemas renales o del tiroides. La hipertensión, la diabetes y el colesterol alto suelen ir juntos y se potencian entre sí.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en medir la tensión varias veces en días diferentes, ya que una sola cifra alta no basta. En consulta se usa un tensiómetro, y a veces se completa con mediciones en casa o con un registro de 24 horas (MAPA). El médico también valora el riesgo global con un análisis de sangre, un electrocardiograma y otras pruebas. Consulta cómo se estudia el corazón en nuestra guía de diagnóstico.

Tratamiento

El objetivo es mantener la tensión en cifras seguras para proteger los órganos. El tratamiento combina:

  • Reducir la sal y seguir una alimentación rica en frutas y verduras.
  • Perder peso si hay sobrepeso y hacer ejercicio de forma regular.
  • Dejar el tabaco y limitar el alcohol.
  • Medicamentos antihipertensivos cuando los hábitos no son suficientes.

Hay varios grupos de fármacos y con frecuencia se combinan. Puedes ver más opciones generales en la sección de tratamientos.

Prevención

Muchos casos de hipertensión se pueden prevenir o retrasar con un estilo de vida saludable: comer con poca sal, mantener un peso adecuado, moverse a diario y controlar el estrés. Estos mismos hábitos reducen el riesgo de infarto y de ictus. Encontrarás más consejos en nuestra página de prevención.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué cifras se considera hipertensión?

Se habla de hipertensión cuando la tensión es igual o superior a 140/90 mmHg en la consulta, confirmada en varias mediciones. La cifra ideal ronda 120/80 mmHg.

¿La hipertensión da síntomas?

La mayoría de las personas no notan nada durante años. Solo con cifras muy altas puede aparecer dolor de cabeza, mareo o visión borrosa. Por eso hay que medir la tensión.

¿Se puede bajar la tensión sin medicación?

En casos leves, perder peso, reducir la sal y hacer ejercicio pueden normalizarla. En muchos otros hace falta combinar estos hábitos con medicamentos indicados por el médico.

Aviso importante: esta información tiene una finalidad educativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes la tensión alta o dudas sobre tu tratamiento, acude a tu médico.